Cinco años habían pasado desde aquellos oscuros días en los que Natalie creyó haber perdido a Michael para siempre. A pesar de la ira y el dolor que había consumido su corazón durante tanto tiempo, Natalie no pudo evitar rendirse ante el amor que aún sentía por él.
Ahora, muchos años después de aquel fatídico día, Natalie y Michael habían formado una familia. Tenían gemelos, una niña y un niño, que eran la luz de sus vidas. La alegría de poder ser madre había sanado el vacío en su corazón, dejó