Capítulo 69. Es complicado
Cuando llegaron, Olga los esperaba en el porche de la casa junto a la que fue de Irina. A pesar de la vergüenza evidente en sus gestos, su rostro reflejaba cansancio y algo más profundo, una sensación de desconexión consigo misma.
—Lo siento, hija —dijo Olga en voz baja, evitando la mirada de Irina—. No sé qué me pasó. Olvidé que ya no vivía allí… Me atacó un dolor fuerte, y le dije al taxista que me llevara a casa. Di esa dirección sin pensar.
Irina se acercó, abrazándola con cuidado, su