Mundo ficciónIniciar sesiónNatalia tomó un respiro profundo. Leonardo acababa de estacionar y la cabaña de Ava se veía un poco más allá. Todavía nadie había salido a su encuentro, lo cual era bueno porque necesitaba algunos segundos para serenarse.
—¿Estás segura de que quieres hacerlo ahora? Podemos esperar un tiempo —ofreció Leonardo.
—No creo que el bebé —se llevó ambas manos al vientre&md







