Mundo de ficçãoIniciar sessãoLeonardo atravesó el vestíbulo de la empresa de Maurizio sin detenerse a preguntar dónde estaba él. Sabía donde estaba su oficina y que él estaba allí.
—Señor, no puede pasar —le dijo una joven corriendo tras de él al verlo. Ni siquiera se molestó en mirarla y continuó con su camino.
No era alguien caracterizado por ser maleducado, pero después de lo sucedido esa mañana lo meno







