El Señor Hartanto reflexionaba mientras miraba el cielo azul desde la ventana de su jet privado. Habían pasado casi treinta minutos desde que el avión despegó del Aeropuerto Ngurah Rai de Bali, él permanecía en silencio observando el conjunto de nubes blancas azuladas.
Su asistente, Reza, y su mayordomo privado, el Sr. Surya, estaban sentados no muy lejos del Señor Hartanto, también en silencio, apenas sin moverse, tal era la tensión en la cabina.
Se escuchó un suspiro profundo, finalmente el S