Brianna subió una mano para rozar su mejilla, sintiendo los vellos de su barba cuidadamente descuidada, y sus labios volvieron a unirse.
El corazón le latía con fuerza en el pecho, y una rara sensación de revoltijo se instauró en su estómago.
La gran mano del muchacho recorrió hasta su seno, y al sentirlo tocar esa parte blanda se sobresaltó un poco, deteniendo el beso. De nuevo se miraron, y ella experimentó un déjà vu.
Recordaba esa misma mirada de tiempo atrás, esa misma cercanía. Dos descon