POV Alaia:
Qué bien le sienta la libertad.
Es lo primero que pienso cuando veo a aquella pelinegra conocida entrar en la habitación. Sé que solo fueron simples días los que pasaron sin vernos, pero ahora mismo siento que han pasado tantos años. Se ve tan hermosa como siempre con su brillante cabello azabache cayendo sobre sus hombros y esos ojos astutos que parecen esconder secretos.
Cuando sus ojos audaces se posan en mí, una emoción impresionante parece iluminar su rostro y camina hacia mí