Entre tanto en una nueva mansion. Felix continua con sus actividades, el hombre acostumbraba revisar sus asuntos permanecía iluminado por la luz gris que entraba desde los ventanales, mientras sobre la mesa se acumulaban documentos, periódicos y varias hojas relacionadas con los acontecimientos de las últimas semanas. Felix Fabre estaba sentado en uno de los sillones, con una pierna cruzada sobre la otra y una expresión satisfecha en el rostro, como si todo aquello que había ocurrido con Loren