Alessia sintió alivio por Dafne. Era una chica demasiado guapa y alegre para marchitarse al lado del inmaduro de William.
—Lo lamento por ti, perderás a una gran mujer por tu egoísmo.
Él hizo un asentimiento y levantó la mirada.
—Eso me pasó contigo, ¿verdad? Ahora podríamos ser nosotros saliendo a pedir los dulces con Lea, pero lo arruiné.
Alessia ni se molestó en encontrar una forma sutil de decir las cosas:
—Lo arruinaste —confirmó ella—. Te entregué todo de mí, todo, hasta que me quedé vací