El alcohol, aquel mal compañero de noches inciertas en donde el dolor clama terreno dentro de nuestras almas, haciéndonos ver espejismo de lo que fue y no sería jamás o trayendo memorias dolorosas que nos hunden aun mas profundo en las tristezas que carga nuestra alma. Al calor de la bebida, se dicen muchas cosas, se piensan muchas cosas y se sienten muchas cosas, dejando al individuo vulnerable a su propio dolor.
Héctor miraba aquella fotografía, la única que conservo de Adara y la cual, más d