POV SEBASTIANO LOMBARDI
La habitación se quedó en un silencio absoluto después de sus últimas palabras. Mia, aún temblorosa por el torrente de emociones, estaba en mis brazos, agotada. Sus ojos se cerraron, y su respiración comenzó a acompasarse, sus sollozos se convirtieron en murmullos apagados hasta que el silencio fue todo lo que quedó.
La observé por un instante, notando cada detalle: las líneas de su rostro suavizadas por el sueño, sus pestañas húmedas por las lágrimas que aún brillaban b