POV SEBASTIANO LOMBARDI
El amanecer trajo consigo un frío cortante que se colaba por los ventanales de la habitación subterránea donde me encontraba. La luz débil se filtraba a través de las grietas en el cemento, dibujando sombras alargadas sobre el rostro del hombre atado a la silla de acero frente a mí. La sangre empapaba su camisa, y su respiración era entrecortada, un testimonio del dolor que había soportado desde que lo capturamos.
Avancé con paso firme, mis zapatos resonando en el suelo