Una semana después
Había pasado una semana desde esa conversación nocturna con Sebastiano. Durante esos días, nuestra interacción fue mínima, y él se ausentaba la mayor parte del tiempo. No supe si debía sentirme aliviada o frustrada por su repentina distancia. Quizás estaba tratando de darme espacio, o simplemente tenía asuntos que atender en su mundo.
Me dediqué a la rutina, recorriendo los largos pasillos de la mansión y procurando no pensar en nuestra conversación ni en el hecho de que, en