POV MIA
El ruido del motor era ensordecedor, una constante que acompañaba mi angustia, como si el sonido me estuviera aplastando el pecho. Mi cuerpo aún temblaba, mis lágrimas no dejaban de caer, pero lo peor de todo era la sensación de abandono que me envolvía. Sebastiano… mi mente no podía dejar de pensar en él. ¿Estaría buscando? ¿Sabía ya lo que había pasado?
Me apreté las manos contra el suelo de la camioneta, como si eso pudiera sostenerme, como si pudiera encontrar algo de fuerza en esa