Mundo de ficçãoIniciar sessão—Esta señorita me la presentó Irina con fines recreativos, deberían de tener más cuidado, pues era una espía italiana —hablo en voz alta dejando que el resto de los presentes puedan escuchar a la perfección mis acusaciones.
Sé –así como Yakov– que la pobre Zhenya no tenía nada que ver con los italianos, pero no pueden decirme lo contrario, Rudenko tendría que admitir que esta chica era su aman







