Mundo ficciónIniciar sesión—No es tonto, solo eres una mujer enamorada y arrepentida. —Catalina acaricia mi mejilla con cariño.
—Se lo debo. —Intento sonreír y una lágrima escurre por mi mejilla—. Después de lo que hice en Viena, después de abandonarlo de esa forma, creo que es lo mínimo que puedo hacer para estar en paz conmigo misma.
—Bien, pero no dejaré que lo hagas sola, es muy peligroso… Escoge gente de confianza que te acompañe a cada paso que des, yo me encargaré de que tu padre te de lo que nec







