Mundo ficciónIniciar sesiónErika ve a su rata y después se levanta, camina hacia nosotros, toma mi mano con sus escasas fuerzas y da los últimos pasos para rebasar la puerta.
—¿Ahora qué? —pregunto a Edward que ve a Erika desconcertado.
—Síganme —responde después de parpadear un poco para regresar a la realidad.
Caminamos por el pasillo; todo está en absoluto silencio. Seguimos a Edward por el camino contrario a la sala de torturas y con su tarjeta comienza a abrir puertas.
—Tendremos qu







![Deseos prohibidos [18+]](/dist/src/assets/images/book/206bdffa-default_cover.png)