Mundo ficciónIniciar sesión—En las barricas donde nos reuníamos hay una puerta escondida que lleva al sótano, ahí lo encontrarán —explica Piero.
—¿Así de fácil? —Frunzo el ceño. ¿En verdad nos está ayudando?
—Así de fácil. —Me sonríe de lado y pone su mano en mi cabeza sacudiendo mis cabellos—. Ve por tu hombre, no te aseguro que será una misión fácil, pero sé que no hay forma de disuadirte.
—No la hay. —Me cruzo de brazos y le sonrío apenada.
—Vayan… Anette tiene la llave de las esposas







