Mundo ficciónIniciar sesiónDespego mi boca y la suya insiste en buscarme, pongo mis dedos sobre sus labios intentando calmar su necesidad. Cuando abro los ojos él aun los tiene cerrados y besa cada uno de mis dedos. Levanta sus parpados y sus ojos leoninos se muestran arrogantes, necesitados y pasionales, con esa oscuridad que la lujuria crea al apoderarse de ellos.
—No… no te irás… —dice en voz baja y ronca, su aliento choca contra mi boca.
—Creí que e







