Mundo ficciónIniciar sesión—Estás loco… —Retrocedo un par de pasos y casi piso mi arma. La veo en el suelo, llamándome.
—Sabes lo que tienes que hacer, lo que quieres hacer.
—¿Te estás dando por vencido? —Frunzo el ceño y trato de ahogar mi llanto, porque cada palabra que dijo caló muy hondo en mi corazón. Tomo mi arma entre mis manos y las lágrimas caen sobre el frío y mortal acero.
—¿Q







