Capítulo 98; Quiero a mi ave de regreso.
Giovanni, sonrió con malicia al llamar a la puerta de la casa, después de un par de minutos y un nuevo llamado, la puerta se abrió y apareció una mujer de rubia cabellera y bonitos ojos verdes, muy parecidos a los de Miranda, pero con pequeñas motas miel, como los ojos de Lara, aquello lo perturbó un poco, de allí habían salido esos ojos que le habían embrujado.
—Buenos días, señora. ¿Cómo se encuentra?— preguntó muy amablemente.
—Buen días— dijo mirándo a los tres hombres, un hipido, además d