Giovanni, se quedó observando como el hombre y la mujer eran golpeados, recibían un golpe tras otro hasta que su rostro estuvo cubierto de sangre y herido en muchas partes.
—¡Por favor detenganse!— lloraba el hombre.
—Imagino que ellas también te pedían que te detuvieras.— un par de golpes más y Giovanni, hizo una seña para que se detuvieran, la mujer parecía pronta a caer en la inconsciencia, y el hombre no paraba de llorar— para ser tan malo, eres demasiado llorón— le dijo con desprecio— el h