Capítulo 83; Debemos huir.
—Aleja las manos de la pistola, de forma lenta, las quiero arriba dónde pueda verlas— retiró el seguro de la pistola, el hombre lentamente obedeció, Angelo tomó el arma de la cintura.
—Que malagradecido, Billy del mar, comes en nuestra mesa y planeas entregarnos, debiste llamarte Judas— le dijo con desprecio.
—Ya me habían advertido de tu inteligencia, Angelo Caruzzo— lo miró burlón— lo que no me dijeron era que la dama también era de temer— comenzó a reír.
—Bien, Billy del mar— dijo Lara— prep