Capítulo 66; Estoy enfermo de ti.
Giovanni, observaba fijamente al hombre frente a él, el vaso que contenía su whisky quedó suspendido en el aire, Ricardo presionó la manos con fuerza para evitar moverse por el sobresalto cuando el jefe arrojó con todas sus fuerzas, el vaso que terminó por estrellarse contra la pared y volverse añicos.
—¡CON UN DEMONIO, RICARDO!— explotó furioso— ¡NO SE LOS PUEDE HABER TRAGADO LA TIERRA!
—Le ruego que comprenda, señor. Usted mismo sabe que Caruzzo es un hombre inteligente, no será fácil dar con