Capítulo 118; Mi verdugo.
Dos días más tarde, Miranda caminó en dirección al jardín, dónde su hermana estaba sentada junto a Lana, la enfermera.
—Buenos días — saludó sonriente.
—Buenos dias— respondieron ambas.
—¿Cómo te sientes hoy, cariño?— preguntó Miranda, besando la cabeza de Lara.
—Bastante bien, me ha costado una larga y lenta caminata llegar aquí, pero con ayuda de Lana lo he conseguido.
—Increíble, ya lo verás como pronto, terminarás de recuperarte— le regaló una enorme sonrisa— ¿Dónde está, Angelo?
—En el