Tan pronto cómo Isabella abrió los ojos se dispuso a arreglarse para ir a la oficina,pasó por la cocina y el olor de café,impregnaba el ambiente.
—Buen día,Clemencia sirveme un poco iré al jardin a degustar mi café,no me apetece desayunar.
—Aquí tiene,señora.
Tomó su taza con la exquisita bebida,y sentó en una mesa que estaba en medio del jardín.
Isabella saboreó su café,miraba al fondo de la taza cómo queriendo buscar las respuestas que le ayudarían a salir de atolladero en el que se encontra