—Ya no puedo estar aquí,a Víctor no le importaron mis súplicas,si no puede tener piedad de su hijo que dejará para mí.
Isabella se secaba las lágrimas que le manaban de manera incesante,hacia sus maletas de prisa,no deseaba estar allí para cuando Victor regresara del manicomio.
Lo primero que se ocurrió fue ir al departamento que el abogado Arteaga había colocado a su nombre.
—No,será el primer lugar dónde me busque.
Recordó la dirección de una antigua compañera de trabajo,Alina Brown que traba