Mikaela tomó un taxi desde el aeropuerto,no avisó de su llegada,tocó el timbre de la mansión de los Bustamante,había pasado mucho tiempo desde la última vez que estuvo allí.
Volvió a tocar el timbre en vista de que nadie acudía a abrir la puerta,estaba estresada por el viaje y el niño lloraba de hambre ya era hora de su comida,Clemencia abrió la puerta y al verla se quedó impactada.
—Señorita Mikaela,ha regresado.
—Cambia esa cara, Clemencia.Más bien lleva mis maletas a la habitación de Eduardo