LAURA
El dolor que siento es extrañamente placentero, mezclado con sensaciones que no quiero que se detengan. Por unos segundos, mantengo los ojos cerrados, apretando las sábanas entre mis manos. Luego los abro, y puedo ver esa mirada perversa y esos gestos de gozo que me estremecen, me excitan.
Algunos minutos más, y sigue sobre mí, dando estocadas lentas y profundas, dejando besos en mi piel y acompañando mis gemidos con los suyos. Luego se levanta, arrodillándose sobre la cama, y toma una d