Capítulo 66. Anhelos.
Amalia, que salía de sus aposentos, se encontró en el pasillo con una Aurora, quien estaba más irritada de lo normal.
—¿Y ahora tú? ¿Qué te traes? ¿Por qué estás de tan mal humor?
—Qué te importa ¡Estúpida!
—¡Uy! ¿Pero qué forma de contestar es esa? No es digno de una dama. Déjame adivinar, estás así por la terrible y divertida humillación que recibiste en tu fiesta.
—Mira, maldita, justo ahora no estoy para tus ocurrencias. No se te olvide que me debes respeto, y tanto tú como tu esp