Capítulo 46. Un beso salvaje.
Valentina no llevaba sostén, y su pezón se endureció al contacto de la mano de Maxwell, quien no la apartó, sino que se deleitó con la sensación.
—¿Le haces esto a cualquiera de tu familia?
Maxwell se lamió lentamente los labios, mientras sus pupilas se dilataban.
—Valentina…
Escucharlo decir su nombre causó una extraña sensación oscilante en su estómago.
Valentina jadeó cuando la mano de Maxwell, que ella misma había acercado a su pecho, subió hasta su cuello. Y cuando él cerró sus dedos, e