Capítulo 45. Entre mangos y suspiros.
En el instante en que Valentina abrió los ojos, empezó a parpadear, sintiendo la incomodidad de la luz blanca y estéril de la sala en la que estaba. Por un momento, su mente quedó en blanco, sin recordar cómo había llegado allí. Luego, la memoria de la debilidad que la había invadido justo antes de desmayarse volvió a ella.
Miró a su alrededor, confundida. —Maxwell... —murmuró.
—Estás bien, Valentina. Solo fue un pequeño desmayo —le dijo Ethan, agarrando su mano.
Valentina intentó sentarse, per