Capítulo 106. Pregunta inesperada.
—A veces, las prohibiciones son las más irresistibles—. Su aliento le rozó la piel y su voz sonó tan áspera que Valentina giró la cara con rapidez, y sus labios y nariz se rozaron con los de Maxwell. Respiró profundo, parpadeó y se mordió la mejilla interna para controlar la agitación en su pecho. —¿No crees?
—¡Apártate! —le exigió arisca, pero Maxwell ni se inmutó.
—¿Sabías sobre Ethan? ¿Es otra cosa que me ocultaste?
—¿De qué estás hablando? ¿Ahora me acusarás de algo más? ¿A quién maté o de