«—¡Elisa! —gritó Axel y se asombró de su propia voz, ahora chillona e infantil. Dio un par de pasos y cayó de rodillas al suelo. Su entorno estaba cubierto de neblina; en un parpadeo, el sol brillaba a su alrededor. Axel miró, asombrado, sus manos, pequeñas y pálidas. —¿Qué quieres, Axelito? —preguntó una niña con un moño mal hecho. Se acomodó la blusa, sucia de tierra. —Tuve un mal sueño. —¿Qué soñaste? —Ella abrió los ojos, temerosa y, de forma involuntaria, hizo un puchero. —Soñé
Svaqq16
Hola, perdón por la demora, tuvo un poco de trabajo extra. Pero ahora estamos de vuelta con actualización diaria. Me pondré manos a la obra para recuperar los capítulos que debo y el ansiado maratón.
Gracias por leer.