—¿Otra vez estás escondida en los jardines? —comentó la madre de Ashley, deteniéndose al lado de la silla.
Ashley emitió un suspiro, dejando a un lado su libro para poder mirar a su madre. —Me gusta salir a tomar aire, aunque solo sea aquí al jardín. Estar tanto tiempo en la habitación me deprime. —se sinceró, tal cual su psicóloga le había aconsejado.
Suprimir el dolor no era el antídoto que necesitaba para sanar, y aunque en las largas noches de insomnio lloraba por su bebé, necesitaba empe