―Mi pequeña, no tienes por qué llorar, yo siempre te voy a respetar, te protegeré si es necesario ― le dijo Fernando, haciendo que ella empezara a llorar de la nada, pues le daba sentimiento que alguien la tratara como el que la amara por lo que es y no por lo que tiene.
― Perdón por llorar, este tengo miedo de que ― decía ella con los ojos llorosos.
―No, mi niña, nada malo pasará entre nosotros, te prometo que estaré a tu lado luchando por nuestro amor ― respondió Fernando abrazando a Daina,