El sol de esa hermosa mañana entra por la ventana de la habitación de Isa. La chica estira cada músculo de su cuerpo, baja su pie derecho de la cama, toma la bata rosa a su lado y se la pone.
Enseguida, se dirige al baño y cierra la puerta detrás de ella. Al acercarse a lavamanos, se siente un poco mareada. Sostiene con dificultad sus manos de la pared a su lado.
"Isa, ¿qué te pasa?"
La chica sintió unas inmensas ganas de vomitar. Corrió a inclinarse a la taza de baño. Vomito toda hasta que su