Una mañana, muy temprano, Eufemia entró en la alcoba de Reyes, y le
despertó diciendo:
--La señorita llama, quiere que el señorito vaya a buscar a D. Basilio.
--¿Al médico?--gritó Bonis, sentándose de un brinco en la cama y
restregándose los ojos hinchados por el sueño--. ¡Al médico, tan
temprano! ¿Qué hay, qué ocurre?
No se le pasó por las mientes que se pudiera necesitar al médico para
curar algún mal; la experiencia le había hecho escéptico en este punto;
ya suponía él que su mujer no estaba