Lo único que a Leonardo pudo darle un poco de tranquilidad fue ver a Sara abrazando a su hijo, no quiso esperar más y en la mañana ya estaba en Vancouver, apretujando a su hijo, siendo ese el motivo por el cual resistió estar en un sitio donde romperla era la misión de todos.
Lo detalló por varios minutos antes de meterse a hacerlo dormir y ella también quedarse dormida de nuevo.
Necesitó de horas para poder recuperarse de todo lo que vio, sintió y pudo percibir.
Tan alejada de esa paz que aú