Epílogo.
Los sueños podían cumplirse, eso era lo que Sara sabía. Por muy increíbles que fueran, porque ella lo experimentó de tal forma que no le quedó mas alternativa que mirarse en el espejo que reflejaba a su familia, mientras la imagen la captaron los periodistas que dieron por inaugurado el centro que se encargó de preparar ella misma.
Uno donde se ayudaría a conseguir hacerles soñar tanto como ella y Keyla lo hicieron una vez.
Su esposo la vio separarse de él para mostrar lo que una mañana la es