La fiebre hizo de las suyas en el cuerpo de Sara, más el ambiente y tanta gente entrando en contacto con ella para movilizarla de esa cama, apenas abrió los ojos la luz la cegó y no pudo abrirlos más.
Una extensa capa de sudor cubrió su frente, sus labios se pusieron morados y los temblores no la dejaron respirar sin soltar esos quejidos por no poder agarrar calor.
__ Niña, resiste. - le dijo la mujer mayor que secó su frente con un paño. - Necesito que te sientes para que bebas esto.
Sara n