Leonardo no le dió descanso a Sara, pues desde que llegó diez minutos tarde le hizo ver que la puntualidad también tenía que ver, ya que tenía su tiempo para cada lección a aprender.
Estaba decidido a que indefensa no sería, por lo cual le mostró los puntos débiles del cuerpo, donde golpear en caso de un ataque sorpresa y sobretodo, que partes del cuerpo podía usar.
Pasó su brazo por su cuello, dando indicaciones de qué hacer en ese caso. Sara lo entendió y en pocos segundos ya se había logra