CAPÍTULO 67. ¿QUÉ FUE LO QUE HICE?
Con gran dificultad, Amy se puso de puso de pie, su cuerpo dolía tanto que sentía que iba a romperse en mil pedazos, después de los golpes que Amado le propinó. Se dirigió a la ducha y abrió las llaves para llenar la tina, necesitaba del chorro del agua para relajar sus músculos.
—Maldito, bastardo —pronunció con lágrimas en los ojos—, no puedo creer que me trataras como a una golfa, eso tenías que hacerlo con Amber, no conmigo —chilló, sin poder creer que mientras ingresaba con calma a la cali