CAPÍTULO 60. DELICADA
El silencio en ese momento se volvió aturdidor, además de abrumador, su corazón dolía al no saber nada de Amber. El estruendoso impacto que acaba de escuchar hace unos momentos, se repetía una y otra vez en su mente. ¡Se accidentó!, su mente decía con aflicción. ¿Estará bien?, se preguntaba sintiéndose imponente.
En cuanto ambos subieron al lujoso automóvil, se abrocharon el cinturón de seguridad y salieron del estacionamiento, de inmediato se encontraron con las incesantes gotas de lluvia golp