CAPÍTULO 28. UNA SÚPLICA NO ESCUCHADA
A las once de la mañana del siguiente día, Jack llegó con Matías a la casa de Amber, María la encargada de la casa, fue quien los recibió.
—Buenos días —saludó la mujer.
—Qué tal, María —Jack expresó, recorriendo con su mirada el interior, buscando ver a Amber en la estancia.
¿Qué tal te la pasaste con tu papá? —preguntó la mujer al niño.
—Muy bien —respondió con amplia sonrisa—, vimos una película en su cama, y también me preparó unos emparedados de crema de maní con jalea de fresas, le qu