CAPÍTULO 22. ¿A QUÉ HAS VENIDO?
La habitación estaba en completa oscuridad, solo se alcanzaba a filtrar la tenue luz que irradiaba la luna a través de las cortinas. Amber estaba intranquila en su cama, incapaz de conciliar el sueño. La imagen del beso con Jack la martirizaba, reviviendo cada detalle una y otra vez en su mente.
—No puedo quitarme ese beso de la cabeza —suspiró con aflicción.
La puerta de su habitación se abrió lentamente, revelando la figura de su pequeño.
—Veo que tampoco puedes dormir —expresó, ayudándolo a