Kevin miró a uno de los empleados, se acercó a él, sacó un fajo de billetes, buscaba probar que tan interesado y egoísta era.
—¿Quieres ganar dinero rápido?
El joven vio el dinero, sus ojos brillaron ambiciosos, asintió con rapidez.
—¿Qué tengo que hacer?
Kevin sonrió malicioso.
—Escucha, aquí hay un sótano subterráneo, ¿Verdad?
El hombre asintió.
—Sí, señor, está en el jardín detrás de la mansión, ¿Por qué?
—Esconde a las gemelas ahí, y deja que las busquen sin encontrarlas, cuando te d