Alana escuchaba las palabras de Demetrius y de Marina.
—Mi nieta va a sanar, ella es una niña muy fuerte, ¿Es que por qué pasa esto justo ahora? Mady es tan pequeña —exclamó con angustia. Demetrius abrazó a su madre.
Marina no pudo evitar derramar una lágrima, pensaba en su pequeña hija, no quería perderla, no quería que nada malo sucediera, se sentía culpable pensando que pudo haberse dado cuenta antes.
—Es mi culpa, fui descuidada, debí haberla revisado con el médico más veces…
Demetrius s