Ella detuvo el beso, se visitó con rapidez sin dirigirle ninguna palabra, una vez lista lo miró, él también estaba vestido.
—Llévame de vuelta con mis hijas —sentenció.
En el auto.
—Volveré a tu casa, solo por mis hijas, pero me iré apenas pueda.
Demetrius conducía, sus ojos la miraron severos.
—No escaparás de mí, Marina Hall, descarta esa idea.
Ella puso sus ojos en blanco.
—Si no quieres estar a mi lado, a pesar de todo, puedes irte, pero no con mis hijas, te irás sola.
Ella lo miró c