Marina salió de ahí, llamó a Leonor y le informó que llegaría más tarde.
Ella condujo su auto hasta el lugar que le indicó esa mujer. Sabía que corría peligro, nunca más iba a volver a confiar en su examiga, pero, temía que revelara su verdad o hiciera algo más con tal de lastimarla.
«Ahora Alana está aquí, si se entera de la verdad, podría quitarme a mis hijas, por todo el odio que tiene en mi contra», pensó.
Leonor estaba viendo televisión, las gemelas estaban en su habitación, debían termi